Un chapuzón en los árboles



Cierra los ojos. Imagina que estás en un bosque. Oyes el canto de los pájaros y los árboles susurran. Miras al cielo y entre las ramas que te ofrecen una sombra fresca se cuela un rayo de sol directamente sobre tu rostro. Bajo tus pies, las hojas secas crujen suavemente. Huele a madera húmeda. De fondo, una fuente. Imaginas agua cristalina emergiendo de una roca. Está fría. Levantas la vista. No sabías que había tantos tonos de verde, de ocres y de rojos. Llegas a un claro y observas 360 grados a tu alrededor. Todos esos árboles estaban ahí antes de que nacieras, mucho antes. Aunque sopla un viento agradable, el silencio es absoluto. Desde esta roca se avistan las colinas. Es un mar verde. Inmenso. Infinito. Conmovedor.

Los baños de bosque se están poniendo de moda para combatir el estrés. Cada vez hay más datos científicos sobre los beneficios que tiene para la salud la inmersión en la frondosidad de un bosque.  dejarse abrazar por sus sonidos, olores y colores. El doctor Qing Li es el máximo experto mundial en los baños de bosque. Nacido en China, estudió medicina en Tokio y se especializó en inmunología. Actualmente es director de La Sociedad Japonesa de medicina forestal. Desde 2004, el Gobierno japonés ha invertido unos tres millones de euros en investigación científica sobre los efectos terapéuticos de los bosques. Pasear o simplemente estar en un bosque disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. Mejora la concentración y la memoria. Aumenta el umbral de dolor. Activa otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía. Los japoneses tienen un término para esta experiencia: shinrin-yoku. 

Hasta hace cincuenta años, el 70% de la población vivía en zonas rurales. En el año 2007 la población urbana superó por primera vez a la rural. Hoy se sabe que el contacto pleno con la naturaleza alarga la vida. Refuerza el sistema inmunológico. Los árboles segregan muchos elementos químicos para protegerse de los hongos o los insectos, los fitoncidas, que quedan suspendidos en el aire y que respiramos cuando entramos en un bosque, aumentando nuestras defensas y trabajando contra reacciones autoinmunes que desembocan en enfermedades como el párkinson. También incrementa la actividad del sistema nervioso parasimpático, el encargado de generar un estado de reposo que permita al organismo ahorrar y recuperar energía, relajando el cuerpo y devolviéndole a su estado de descanso tras la reacción a un estímulo. La Enfermedad de Parkinson deteriora el sistema nervioso parasimpático, provocando un descontrol de las funciones y actos involuntarios como el temblor muscular en reposo, la disfagia, la falta de líbido o la sudoración excesiva. 

La naturaleza relaja, sana y previene enfermedades. Tonifica el sistema nervioso. Vivimos cada vez más conectados a la tecnología, rodeados de aparatos diseñados para atraer nuestra atención, sobreinformados y sobre estimulados. 

Muchos científicos creen que nuestro cerebro no fue creado para soportar este bombardeo. Así como cuidamos nuestra dieta, los alimentos que ingerimos, cuando tenemos un problema digestivo, así tenemos que tratar igual a nuestro cerebro. La naturaleza alimenta de una forma equilibrada y saludable nuestro sistema neurológico. Un baño de bosque con los cinco sentidos es un regalo para tus neuronas.

Si quieres saber más sobre los shinrin-yoku o baños de bosque te dejamos algunos artículos 👇🏻

“Los baños de bosque potencian el sistema inmune” 

(Entrevista de La Vanguardia al Dr. Qing Li publicada el 05/05/2018)

“¡Date un baño de bosque y libera tu estrés!”

(Reportaje del suplemento XLSemanal de El ABC)

“Los mejores bosques de España para practicar shinrin-yoku”

(Reportaje de la revista Traveler)


Autora: Teresa Borque 

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